“Zacatecas rostro de cantera corazón de plata”

Foto por: José R. Cervantes.

De la experiencia de un Michoacano en Zacatecas.

Salir de viaje a un sitio que no conoces siempre es una experiencia enriquecedora. Los nervios al salir de casa a tomar el camión y todos esos sentimientos que siempre te invaden al dejar tu hogar para conseguir nuevos recuerdos y aprendizajes. Abordar el autobús, y poder observar todos esos rostros familiares con los que en tantas ocasiones te has aventurado, tantos pensamientos que recorren mi mente en esos instantes, y todas esas preguntas de las que espero encontrar respuesta así sin mas partimos a la aventura. Este viaje tan ansiado acaba de comenzar, y sin esperar más partimos con rumbo a “la civilizadora del norte”.

Un viaje largo y agotador, que al pasar por los altos de Jalisco se logra percibir cómo en unos instantes la temperatura baja drásticamente y como el clima templado de Michoacán se convierte en un frío que te quema hasta los huesos y logra erizar cada vello del cuerpo, y de esa manera transcurre un trayecto que a cada minuto se vuelve más frío.

El llegar a Guadalupe y observar cómo brotan los primeros rayos del sol dando inicio a un nuevo día, nuestro primer amanecer en el estado de Zacatecas, dejando una maravillosa vista digna de una postal, que en comunión con nuestro frío y hambre nos hace reflexionar en la hermoso y vasto de nuestro país. Es en esos instantes que comprendí, que el sabor de la vida, lo que hace que este planeta funcione no son las grandes cosas como lo son la industria y las empresas, sino los pequeños detalles, y todos esos regalos que nos brinda la vida, como lo es un bello amanecer, el canto de un ave, la brisa en el viento, la risa de un niño y un sinfín de cosas, que no siempre notamos, pero que de manera perpetua están ahí para recordarnos lo lindo y a la vez efímero que es nuestro paso por esta vida.

Catedral de Zacatecas.

Bajé del camión y un poco cansado ingresé al hotel por la entrada principal, entré a la habitación asignada y me recosté, cerré los ojos unos minutos con la intención de que el tiempo transcurra lo más rápido posible y llegase la hora de nuestra primera parada académica: el Palacio de Gobierno. Al llegar, fuimos recibidos por el Cronista Estatal y presidente de la Federación Nacional De Cronistas el señor Manuel González Ramírez, que con mucho cariño y gusto nos recibió en ese sitio tan especial y emblemático para la historia de Zacatecas y de el país en general. Nos contó la historia de Zacatecas, así como también nos dio una de las más calurosas bienvenidas que he recibido, posteriormente nos concedió un recorrido por las instalaciones de Palacio de gobierno, la responsabilidad del recorrido caería sobre un historiador, que con gusto nos contó hasta el más pequeño detalle y el porqué de cada cosa que poseen en ese lugar.

Palacio de gobierno de Zacatecas.

Al terminar el recorrido regresamos a la oficina del presidente de la federación nacional de cronistas, que ya nos tenía preparado un bonito detalle por parte de él y de los que laboran en ese sitio. Nunca había estado en un sitio en el que aparte de brindarte conocimiento te dieran obsequios, por ello mismo guardo en mi memoria con mucho cariño el grato recuerdo que tengo del Palacio de gobierno de Zacatecas.

 

Teatro Calderón .

Salí emocionado y ansioso por lo que vendría, pero a la vez un poco triste porque minutos antes nos habían informado que el teleférico de la ciudad no se encontraba en función. Sin más partimos a comer, declaro que me encontré un poco dudoso por la comida, (no sé el por qué), llegamos a donde nos dispondremos a comer, un lugar bonito, me gustó mucho su estética y sin esperar más ordenamos nuestro alimento que llegó muy pronto, y al dar el primer bocado me di cuenta de que estaba muy bueno y en mi boca explotó una fiesta de sabor. Después de eso partimos a descansar unos minutos, y después prepararnos para salir a las actividades del Festival Internacional de Teatro de Calle, el objetivo principal de este viaje, de esta manera pasa el primer día de nuestra estancia en Zacatecas.

Al despertar salimos del hotel con rumbo a tomar desayuno como primer actividad del día, pues como ya lo dice el dicho, “está primero comer que ser cristiano”, para posteriormenta partir con rumbo al Instituto Zacatecano de Cultura, donde también nos recibieron de una manera agradable, lo primero que conocimos del instituto Zacatecano fue el archivo histórico de Zacatecas, aquí nos contaron de una manera interesante la función de ese archivo, nos explicaron lo importante que es el conservar estos acervos en los cuales se nos cuenta la historia.

Zacatecas desde el instituto Zacatecano.

Nos mostraron algunos de los documentos más importantes que resguarda este acervo histórico, documentos que datan del siglo XVI y posteriores épocas.

Al término de nuestro encuentro con el archivo pasamos al segundo lugar que visitaríamos dentro del instituto, la estación zacatecana de radio, donde de igual manera nos dieron la bienvenida, con un recibimiento muy particular por parte de una persona invidente que ahí labora, el nos comentó la función que desempeña en la radio, también nos contó de sus programas y la diferencia entre una radio “culta” y una “comercial”, y con esto nos demuestra que a pesar de las limitaciones físicas que se pudiesen tener, se puede llevar una vida normal, y es algo digno de admirar. Después de eso recorrimos las instalaciones del lugar, nos explicaron las diferentes funciones que ejercen las personas que ahí trabajan. En la radio-difusora nos contaron las experiencias que se tiene cuando trabajas en radio, así como también dejaron salir a flote la pasión con la que realizan su labor. El aprendizaje del cual me apropie de este sitio, es que aunque muchas veces tenemos problemas en nuestra vida personal y alguno que otro impedimento físico, esto no debe ser una traba para desempeñar la labor de radio, o cualquier otro trabajo. Nos incentivaron a trabajar y a utilizar las herramientas que nos brinda nuestra institución para comenzar a sacar el máximo provecho de nuestra cabina radiofónica.

Posteriormente, nos brindaron la oportunidad de visitar la televisora Zacatecana, donde nos mostraron los sets de grabación, y explicaron la función de cada uno de los que ahí trabajan, también nos mostraron su equipo tecnológico, con el cual quedamos sumamente sorprendidos por la gran cantidad de herramientas que utilizan, y la complejidad de la labor de todos ellos que trabajan en conjunto para un mismo fin. Al final de nuestro recorrido por el instituto Zacatecano nos dieron un recorrido un tanto breve por el centro cultural de las artes. posteriormente nos obsequiaron un libro a cada uno de los que asistimos al instituto, algo que pasó a ser un lindo gesto por parte de quienes los obsequiaron,  pues no hay regalo mas bonito para un estudiante que un libro que nos ayude a cultivarnos.

Más tarde visitamos uno de los grandes atractivos de Zacatecas, (y digo grande porque en verdad lo es), el cerro de la Bufa, uno de los lugares más emblemáticos e importantes en la historia de la ciudad minera, fue aquí donde el general Doroteo Arango, mejor conocido como Francisco Villa, junto con su compañía de hombres atacaron a las fuerzas federales, durante la llamada toma de Zacatecas del año 1914.

Monumento a Francisco Villa.

Fue grandioso el tener lo oportunidad de visitar este sitio tan especial, ya sea por su importancia histórica, como también por la belleza estética que posee está formación rocosa, o ya sea porque es un excelente mirador.

 

Anochecer desde la Bufa.

El ver cómo caía la tarde, para dar paso a la noche, fue algo sublime por la hermosa vista que se tiene de la bella Zacatecas, eso que simplemente no se puede describir con palabras, algo que solo viendo podrás entender, algo de lo que ni con todos los adjetivos lograría explicar, en pocas palabras simplemente hermoso.

 

Risco de la Bufa.

Y así llegó a su fin en lo alto de la Bufa nuestro segundo día en la ciudad con rostro de cantera y corazón de plata.

La primera actividad de nuestro tercer día fue visitar la ciudadela del arte, en donde apreciamos una sala completa dedicada al señor Antonio Aguilar, se exhibe aquí una colección de artículos y reconocimientos que recibió uno de los grandes artistas del estado. Después de ello nos llevaron a una sala donde se nos explicó la función de la ciudadela del arte en la comunidad, así mismo se nos dijo cómo se lleva a cabo la gestión cultural en ese recinto. Nos permitieron subir a la azotea de ese lugar donde pudimos apreciar parte de la ciudad.

 

Torre de vigilancia de la ciudadela del arte.

A continuación de ello visitamos el museo de Manuel M. Ponce, donde conocimos un poco de su música y trayectoria de este artista Zacatecano, conocimos un poco de su carrera artística y la trascendencia que logró dentro de la memoria de Zacatecas. Así terminó la visita a la ciudadela del arte donde pude adquirir nuevos conocimientos.

Saliendo tuvimos la tarde libre, tuve la oportunidad de caminar y caminar por las hermosas calles rosadas de Zacatecas, donde a cada paso me enamoraba más de la belleza de ese lugar, varios pensamientos recorrieron mi mente. En este momento a solas con la ciudad me di cuenta de que es uno de los lugares más bellos que mis pies han tocado, donde en tan poco tiempo logré sentir que es ahí donde pertenezco, al parecer he encontrado mi sitio pensé, al mismo tiempo una tristeza me inundó pues sabía que esa iba a ser mi último día en esa tierra, o por lo menos hasta que la vida me lleve de nuevo por allá, a donde con gusto volvería.

Visité el museo Rafael Coronel esa misma tarde, simplemente  quedé sin palabras al recorrer ese sitio donde se guarda tanta historia, la sensación que sentí no se puede entender, ni explicar al ver todas esas máscaras me preguntaba: ¿Qué cosa esconderá cada una de ellas?, ¿Para qué habrán servido? Y muchas preguntas más, que poco a poco se iban resolviendo, conforme más tiempo pasaba en ese sitio.

A su vez el tiempo transcurría e iba atardeciendo, poco a poco se notaba más movimiento en el centro de la ciudad, el festival de teatro de calle acababa de comenzar las actividades de ese día, pude ver dos obras muy bien elaboradas: primero en la plazuela Goitia presentaron “El rey que no quería ver”, por parte de él elenco de “Dementemente”, que trata de la historia de un rey, un príncipe, y dos sirvientes, una muy buena obra en la cual de una manera distópica nos recuerda la realidad en la que se vive actualmente, de que los que tienen el poder no se dan cuenta de las carencias del pueblo, o mejor dicho son como “El Rey que no quería ver”. Al terminar camine rumbo a la plazuela Miguel Auza, donde  la compañía francesa “Les Compagnons Butineurs” presentó la obra de “Cassandre, Chut de Troie” obra interpretada por tres chicas originarias de Francia en la cual se mezclan elementos de improvisación de acuerdo al contexto y lugar donde se presenta la obra, esta misma inspirada en los textos antiguos griegos: “la Ilíada” de Homero y “las troyanas de Séneca”, específicamente la historia de Cassandre la hija de Príamo, sacerdotisa a la que Apolo le dio el don de la profecía.

 

Voalá Project.

La última presentación del día fue en la plaza de Armas, frente a palacio de gobierno y del lado izquierdo de la catedral de Zacatecas, está presentación estuvo a cargo de “Voalá Project y Duchamp Pilot”, con la presentación titulada “The Muaré Experience”, una mezcla magistral de artistas aéreos y rock, que dieron como resultado una experiencia única, que no se puede explicar.

Duchamp Pilot.

Cabe resaltar que está presentación fue internacional totalmente, todos los artistas que la llevaron a cabo son de diferentes nacionalidades, haciendo de su presentación algo único, y dándonos la lección de que el arte, es capaz de unir muchas naciones para algo que no es la guerra, así que pienso que el mundo pide más artistas, menos soldados, más arte y menos guerra pues solo así tendremos la oportunidad de cambiar realmente al mundo.

 

The Muaré Experience.

Y así llegó a su fin el tercer día en Zacatecas.

El despertar de un nuevo día y pensar que ya es hora de marchar, mientras poco a poco se levantaban mis compañeros de habitación, y el caos comenzaba a salir a flote como siempre que hay que partir de un hotel, pensando en todo y a la vez en nada, preguntándome ¿Lo tengo todo? ¿No se queda nada? ¿Y si olvido algo en el hotel? Esas y todas las preguntas típicas que te haces al dejar atrás un lugar.

Salón de las columnas (Chicomoztoc).

Sin más salir, ver el autobús que a casa nos llevará, abordar el camión y sentarme en el mismo lugar en el que llegué, fue algo que inconscientemente hice y no me di cuenta hasta después de un tiempo. partimos con rumbo a nuestra última parada en esa linda tierra, la Quemada, Chicomoztoc, tierra de gigantes o como gustes llamarle, me emocioné mucho, pues me gusta mucho la arqueología y la historia, sabía que ese sitio guarda mucho de esas ciencias y con ansias llegamos a ese lugar. Cada roca, cada pieza, cada muro, tanta historia contenida en un sitio, eso es algo que solo de pensarlo nuevamente me emociona.

El cuartel (Chicomoztoc).

El subir la pendiente y sentirme como un niño en una feria,  no bastan las palabras para explicar algo que el corazón siente, cuando al mismo tiempo me doy cuenta que estoy en el camino correcto, estoy haciendo lo que me apasiona, el hacer investigación, gestión, viajar, comprender, explicar, entender, escribir esto es vivir.

 

Pirámide Voloba (Chicomoztoc).

Abordar el autobús de nuevo, solamente pensando una cosa, volveré a esta tierra tan hermosa, este suelo tan bello que tanto me gustó. Agradezco infinitamente a mis padres por darme lo necesario para el viaje, a nuestro profesor Ignacio Moreno Nava, a mis compañeros y amigos por hacer de esta una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida, tantos aprendizajes adquiridos en tan poco tiempo es algo maravilloso, tantas experiencias, tantas anécdotas, tantas lecciones, simplemente gracias, y sé que pronto volveré a la “civilizadora del norte”, a la bella “Zacatecas ciudad de cantera y plata”.